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El mindfulness está en la cresta de la ola. Lo usan desde los bancos, que contratan cursos para reducir el estrés y mejorar la capacidad de atención de sus empleados, hasta los hospitales, colegios, prisiones o instituciones deportivas. En el Parlamento británico se presentó hace unos meses un informe, Mindful Nation, que recoge pruebas científicas sobre sus beneficios y recomienda implantar la práctica de raíces budistas en la salud, la educación, el trabajo y la justicia. Jon Kabat-Zinn (Nueva York, 1944) es quien lo impulsó y catapultó a través del programa de Reducción de Estrés Basado en Mindfulness (MBSR) que puso en marcha en 1979 en la Universidad de Massachusetts y que sigue impartiéndose en todo el mundo. Este doctor en Biología Molecular por el MIT ha venido a España a promocionar la nueva edición de su best seller Vivir con plenitud la crisis (Kairós) y a hablar de mindfulness con médicos, psicólogos, profesores, instructores, practicantes y los lectores de ZEN.


Muchos españoles equiparan meditación con la acción de reflexionar.

P.- ¿Qué es meditar en el contexto del mindfulness?
R.- No es contemplación, ni pensar sobre un tema determinado. Hablamos de meditación como una forma de estar relacionándote con la experiencia según transcurre. Y eso significa que estás entrenando tus facultades de atención para estar en el momento presente y menos distraído. Si te fijas, te darás cuenta de que la mayor parte del tiempo la mente está en el futuro, planeando o preocupándose. Y cuando no está en el futuro está en el pasado, elucubrando sobre qué ocurrió realmente, quién tiene la culpa... Mientras tanto, el momento presente, que es el único en el que podemos ver, oler, saborear, amar, aprender, sentir... se queda estrujado entre esas dos fuerzas. La meditación se refiere a expandir la capacidad de habitar el presente y por tanto vivir con plenitud y en el cuerpo, porque la mitad del tiempo estamos en la cabeza y no en el cuerpo. Muchos creen que todo lo que necesito hacer es dejar la mente en blanco y entonces estaré en una especie de conciencia cósmica, con una mente luminosa. Sin embargo, la mente ya es luminosa. Mindfulness nos dice que podemos salir de esa prisión de miedos y deseos que tiran de nosotros. No se trata de echar a los pensamientos, si no de observarlos y dejar que se queden ahí, como lo que permanece de una nota musical.


P.- ¿Cómo? ¿Sentándose muchas horas en la postura del loto?
R.- No hace falta estar sentado en una cueva durante 30 años para conseguir la iluminación. Lo que necesitamos es despertar, porque por alguna razón los humanos nos hemos quedado atrapados en el pasado. Si puedes respirar sin dificultad, es un milagro. Si puedes ver sin dificultad, es un milagro. En todos los sentidos estamos bien, pero seguimos pensando que estaríamos mejor si tuviésemos más dinero, nos casásemos, nos divorciásemos, etc. Pero la realidad es que sólo tenemos este momento, el ahora.

P.- Por tanto, ¿meditación y mindfulness es lo mismo?
R.- Hay muchas formas de meditación. La autorregulación de la atención es una de ellas. Como cultivar intencionadamente la amabilidad o el perdón. Es una rama de las prácticas meditativas, que cultiva la conciencia pura. No se consigue sentándote en el suelo y pretendiendo ser una estatua. La meditación real transcurre en este momento. Esta entrevista es una meditación. La meditación es un acto de amor a la vida, al potencial de la mente de conocerse a uno mismo.

P.- ¿Cómo sé que funciona?
R.- Funciona cuando hay una congruencia entre nuestra vida y lo que hacemos. La verdadera meditación es cómo vivimos nuestra existencia momento a momento. Se trata de observar cuántas veces perdemos la cabeza, recuperar la atención y empezar de nuevo.


P.- ¿Es una práctica apropiada para todo el mundo?
R.- Todo depende de las habilidades del instructor. Si alguien sufre problemas muy profundos (por ejemplo, un trauma de abuso sexual en la infancia), ¿es la meditación buena para esta persona? Quizá no, en el sentido de que quizás vuelva a traumatizarse. Se requiere un guía con una gran profesionalidad y sabiduría que te ayude a salir de ese trauma. No se puede utilizar una fórmula única.

 

P.- De forma más genérica, sin embargo, ¿es la conciencia de la respiración buena para todo el mundo?

R.- Claro.

 

P.- ¿Es la conciencia del cuerpo buena para todo el mundo? Sí, no tiene nada de malo.
R.- Usted está preocupado porque la motivación de algunos instructores no es sanar o ganar en sabiduría, más bien es económica.

P.- ¿Cómo se identifica a un buen profesor?
R.- Un buen indicador es cuando el instructor es capaz de verte como persona, no como paciente. La confianza es muy importante. No dejes de emplear tu discernimiento si ves que te manipula, si dice cosas distintas a diferentes personas, si el dinero es un problema... si no te parece ético, escapa lo más rápido posible. Hay mucha gente que asegura ser experto en mindfulness porque se ha vuelto muy popular, pero no saben ni deletrearlo.

P.- Hablemos de los niños. Usted dice que "la infancia está desapareciendo". ¿Por qué?
R.- En parte, es culpa de la tecnología. Los padres están más y más ocupados y estresados, y los niños también. Tienen demasiadas lecciones, actividades, van de un lado a otro constantemente. Además, tienen acceso a internet. Estamos ante un mundo nuevo que está poniendo una gran presión sobre los niños y enfrentándoles a cosas para las que no están preparados. Así que a nivel social cabría preguntarse si no estamos siendo abducidos por tecnologías que están cambiando nuestro cerebro y nuestra biología e incluso el desarrollo de los jóvenes.

P.- Un maestro zen le regaló una cita que dice: 'Nunca te olvides de la visión a 1.000 años'. ¿Cuál es la relevancia del largo plazo en lo que se refiere a su trabajo?
R.- Nunca hubo un tiempo mejor para descubrir lo que significa ser humano en este planeta. Y nosotros participamos en ello, nos guste o no. Debemos asumir la responsabilidad de lo que está pasando, reconocer la violencia en potencia que habita en nosotros mismos y transformar esa energía en belleza y creación. Una guerra nuclear o la subida del mar podría acabar con todo. Dejemos de hacer el tonto y despertemos para saber los que significa ser ciudadano de la Tierra.

Esta noticia ha sido publicada en El Mundo. Autor Natalia Martín Cantero. Para leer la noticia pincha aquí.

La educación de las emociones es el principal reto al que se enfrentan los profesores de Infantil, según una encuesta.

Lanzada a cerca de 10.000 agentes de educación, maestros, directores y coordinadores de toda España la encuesta planteaba:“¿Qué dos puntos consideras los más importantes para desarrollar en tus alumnos?”. Los resultados demuestran que para el 76% de los profesores españoles el aspecto más importante es la educación de las emociones para que los niños aprendan a gestionarlas adecuadamente. Le siguen trabajar la capacidad de compresión y expresión (54%), el desarrollo de su creatividad (35%), potenciar la capacidad para el trabajo en equipo (21%) y, a mucha más distancia, el fomento del respeto al entorno y al medio ambiente (7%).

Los niños entre 3 y 5 años pueden empezar a adquirir una serie de competencias que les ayuden a darse cuenta de lo que sienten. Que aprendan a comunicarlo y sepan controlarse forma parte de su crecimiento personal e influye directamente en su aprendizaje.


Si durante la etapa de Infantil se les proporcionan recursos y motivaciones para trabajar estas capacidades se consigue que los alumnos afronten los nuevos desafíos de la sociedad actual, una de las preocupaciones más importantes de los profesores de Infantil, según se desprende de la encuesta realizada por SM. Además, trabajando estos valores, el profesor no solo puede conocer mejor el clima emocional del aula, sino también saber en qué momento se encuentran sus alumnos para poder ayudarlos.

Basándose en estos resultados, SM presenta el nuevo Proyecto Sonrisas dirigido a la etapa de Educación Infantil.

¿Qué es Sonrisas?
Se trata de una propuesta educativa dirigida a los profesores de Infantil para que puedan trabajar con los alumnos la gestión de sus emociones, potenciar su creatividad e individualidad así como su capacidad de relación e interacción social para poder convivir en sociedad. Su objetivo no es otro que ayudar a los niños a ser personas con espíritu crítico, capaces de comprometerse con ellos mismos y con los demás.

Con SONRISAS se trabajan sobre todo los siguientes aspectos:

-Educación emocional: con propuestas que ayudan en el conocimiento y la regulación de las emociones.

-Pensamiento lógicomatemático: para crecer en su proceso de razonamiento pero respetando los diferentes ritmos e individualidades en el aula.

-Trabajo en equipo: porque ser parte de un equipo dota al alumno de pautas que le servirán en su interacción con los demás en todos los ámbitos de su vida.

-Aprendizaje del lenguaje: ayuda a los alumnos a desarrollar su pensamiento lingüísticoverbal ya que favorece su comprensión y expresión oral.

Sonrisas parte del concepto de que en una clase se generan espacios de aprendizaje donde los alumnos puedan ser escuchados, expresarse, compartir, conversar, observar y trabajar en equipo.

Esta noticia ha sido publicada en ABC, http://www.abc.es/familia/educacion/abci-7-cada-10-profesores-infantil-creen-201604202115_noticia.html.

Queremos poner en vuestro conocimiento una noticia publicada en Infosalus, que nos alerta, una vez más de la incidencia que tiene, para nuestra salud, el "estrés" y la "depresión". En el mismo, ponen en nuestro conocimiento la existencia de un estudio que demuestra que ambas perjudican la capacidad de la persona infectada para luchar contra la misma y deshacerse de la infección, dado que el sistema inmunológico, combate la misma durante dos años.  

Para leer la noticia pincha aquí.

Publicada en www.infosalus.com.

Hoy compartimos con vosotros un bonito video para niños y adultos, que nos ayuda a manejar nuestras emociones.

Lejos de nuestra idea de adultos en la que la infancia es un paraíso, una balsa de tranquilidad y que la vida tan solo se complica cuando llegamos a la edad adulta, debemos saber que los niños también sienten las mismas emociones que nosotros, también se estresan, se sienten dolidos, tristes o irritados. 

En la vida actual, es cierto que tenemos muchas comodidades, confort, información. Tenemos más medios para curar enfermedades, para prolongar la vida. Alimentos que eran antes impensables, los tenemos a nuestro alcance durante todo el año. Sin embargo, este estado de bienestar en el que vivimos en el llamado “primer mundo”, también lleva consigo una vida en la que la prisa forma parte de nuestro sueño, nuestra comida, de todos los momentos de nuestro día. Esta prisa y esta forma de vida que llevamos puede llegar a ser emocionalmente muy negativa. Por eso se hace necesario aprender a gestionar las situaciones que nos crea el día a día, aprender a tolerar las circunstancias desfavorables del entorno, para evitar que nos dañen emocionalmente.

Pájaros en el cielo “Solo Respira”, es un corto que nos ayuda a conocer el proceso de las emociones y la gestión de las mismas.

Ser conscientes de las emociones que tenemos, de cómo nos afectan psíquica y biológicamente nos pone en el camino para cambiar el modo de vivir las experiencias del día a día. En el mismo, niños de varias edades nos hablan de sus experiencias con la tristeza, culpabilidad, ira… de sus reacciones ante las mismas, y de una forma de transmutar esas sensaciones en positivo. Pero no solo vivimos emociones que nos desagradan, también sentimos alegría, felicidad… hablar de esas emociones, de qué nos hace sentirlas, también nos ayuda a comprender y controlar las mismas.


Es importante aprender a identificar nuestras emociones, a saber definirlas y expresarlas, a canalizarlas. De esta forma nos desarrollamos y avanzamos por la vida en pos de nuestro éxito personal. No ser consciente de lo que sentimos, nos debilita y nos hace vulnerables ante nosotros mismos, en nuestro diálogo interior y por ende en la exteriorización de nuestra persona y en el modo de enfrentar las situaciones que nos va presentando la vida.


Saber verbalizar nuestras emociones, traducirlas a palabras es fundamental para comprenderlas y comprendernos, emociones y sentimientos se conectan con las palabras y por tanto con las respuestas psicofisiológicas que generan. Vemos en el corto cómo alejarnos de la situación, posicionarnos en el aquí y el ahora mediante herramientas que nos ayudan a reencontrarnos con la serenidad, la tranquilidad y la calma. Y que nos puede servir para hacer solos o en familia, para crear un entorno en la casa en el que padres e hijos encuentran una estrategia para gestionar las emociones, las situaciones que las generan, en común, para aprender unos de otros.


No hay edad para límite para aprender a gestionar las emociones, lo podemos hacer a cualquier edad, pero es cierto que, como en todos los aprendizajes, nos es más fácil cuanto más jóvenes empezamos. Es importante para todos identificar las emociones y mejorar nuestra comunicación emocional, y que ello nos ayudará siempre a tener unas relaciones positivas, plenas, sanas y satisfactorias, ya que comunicación y gestión emocional componen casi el 100% de nuestra existencia, de nuestra experiencia vital, incrementa la calma y la serenidad, nos ayuda a manejar nuestras expresiones corporales, tono de voz, gestos… debemos ser conscientes que la mayor parte de las emociones las expresamos a través de los mismos en lugar de a través de las palabras. Conocer herramientas como le respiración, la relajación a través de la música o incluso a través de la realización de actividades artísticas o creativas como el dibujo nos permite resolver conflictos atacando a las emociones que se generan, mejorando el bienestar personal y del grupo y evitando que el cuerpo genere hormonas y otras sustancias que dañan nuestra salud.

Después de todo esto, solo nos queda invitaros a que veáis este interesante video y que disfrutéis y aprendáis de él.

Para ver el video pincha aquí.

'Mindfulness' es una palabra mágica. Si la buscan en Google obtendrán nada menos que 39.600.000 resultados. Este término nacido en Boston se traduce como "atención plena" y da título a un método creado para acabar con el estrés a través de la meditación. Todo ello sin tintes religiosos, a pesar de beber de la sabiduría y práctica budista. Así lo diseñó su fundador, el profesor de Medicina Jon Kabat-Zin, y así se imparte en todo el mundo.La magia del 'mindfulness' y su penetración en el mercado del bienestar ha hecho que ahora se use para casi todo: centrarse en el presente, identificarse menos con los pensamientos, ser más feliz, acabar con la falta de deseo sexual, rendir más en el trabajo, mejorar la sociabilidad, darle un portazo a la ansiedad... Parece un chollo, pero ¿funciona realmente?Los periodistas respondemos a este tipo de preguntas siguiendo un protocolo aprendido desde la universidad y apuntalado a base de horas de redacción: consulta y cita algún estudio realizado en una universidad americana -esa jungla que lo somete todo al microscopio- o, si estás de suerte, menciona un trabajo reciente sobre la materia publicado en una revista científica de referencia ('The Lancet, Science o The British Medical Journal'). A partir de ahí, lo demás es fácil: buscar testigos, poner comillas y teclear.ZEN ha querido darle una vuelta a esa tortilla poniendo a prueba esta meditación. Primero, aprendí la ciencia de la atención plena en un centro acreditado. De la mano de Nirakara Mindfulness Institute volví a verme dentro de un aula de la Universidad Complutense, a pocos metros de la facultad de Políticas donde se originó el embrión de Podemos a través de Pablo Iglesias, Íñigo Errejón y Juan Carlos Monedero. Pero no nos desviemos del asunto.

LA MENTE DEL PERIODISTA EN FASE DE DESCANSO. El arranque del experimento es la medición en fase basal. El cerebro aún registra mucha actividad. La más activa, en rojo, es el área asociada a la percepción que se tiene de uno mismo, la memoria y el procesamiento visual. Se nota que divagaba sobre sí mismo.
En Somosaguas disfruté de un programa de 8 semanas impulsado por Agustín Moñivas -pionero en introducir la meditación en la universidad-. A través de un trabajo en grupo y de muchos deberes en casa, crecí como meditador aprendiendo a concentrarme en la respiración y la mente, apartando los juicios de valor e impertinencias que nos amargan la vida. Por si fuera poco, a lo largo de esos días asistí a una transformación de muchos de mis compañeros. Abrieron su corazón -yo no lo logré-, derramaron lágrimas, se vieron en armonía con sus hijos adolescentes y sus jefes, dulcificaron su relación con los suegros y terminaron por aceptar un presente mucho más feliz de lo que dice nuestra mente. Con mi título universitario bajo el brazo, he meditado con cierta irregularidad, pero siempre he mantenido viva esta práctica. Cuando en EL MUNDO se torcían las cosas, cuando las relaciones sentimentales acababan en arenas movedizas y no me bastaba con las endorfinas del 'running', vuelta al 'mindfulness'. Siempre por la mañana, antes de ir a trabajar. Así arrancaba la jornada con mucha energía y una sonrisa a estrenar. Pero aún me faltaba esa base científica a la que aferrarme para poder dar solidez a mi experiencia. EL EXPERIMENTONirakara, además de ser una escuela, es un centro de investigación asociado al Laboratorio de Neurociencia Cognitiva y Computacional de la Politécnica de Madrid que dirige Fernando Maestu, lo que me abrió la puerta a experimentar con la meditación. Por fin iba a saber qué sucede dentro de mi mente cuando practico el 'mindfulness'. El resultado aún me deja alucinado.El objetivo inicial era medir mis campos magnéticos cerebrales a través de un sofisticadísimo magnetoencefalógrafo y estudiar mi pulso y mis movimientos por pequeños que fueran.El experimento estaría dividido en cuatro fases: primera, analizar mi cuerpo y mi mente en modo descanso, o fase basal, lo que en inglés se conoce como 'resting'. Segunda, estudiarme mientras medito por mi cuenta y riesgo. Tercera, introducir en el experimento al profesor de 'mindfulness' Gustavo G. Diex para que me guiara durante una práctica. Cuarta, y última, Gustavo seguiría mi respiración y meditaríamos cada uno por nuestra cuenta. Aparentemente, unidos solo por las inhalaciones y las exhalaciones.El experimento lo dirige con maestría Nazareth Castellanos, doctora en Medicina y licenciada en Física. Antes de formar parte del equipo investigador de Nirakara, Nazareth ha recalado en el reputado Max Planck Institute de Alemania y en la Universidad de Utah (EEUU). David López, un investigador del Centro de Tecnología Biomédica de la Politécnica, me mapea la cabeza a través de un lápiz óptico y de unas gafas que parecen de broma. Se trata de apreciar mis movimientos voluntarios e involuntarios desde los monitores.

APAGADO PAULATINO EN PLENA MEDITACIÓN. Las fases dos y tres del ejercicio muestran que la masa gris comienza a tomárselo con más calma. La respiración profunda logra serenar la mente, salvo las áreas que se asocian a las visualizaciones (clásicas durante el mindfulness) y las que controlan la propia meditación.
Después de tomarme medidas, el técnico procede a cablearme el pecho, la espalda y la cabeza. Esos sensores garantizan un control exhaustivo de mi frecuencia cardiaca durante la operación. Ya estoy preparado para ser auditado por el MEG, el dichoso magnetoencefalógrafo. El cacharro importado de Finlandia es de una precisión abrumadora, sólo hay otro parecido en Guipúzcoa. Mide campos casi inapreciables (10 a la menos 12 teslas -no podía dejar escapar la ocasión de escribir esta unidad incomprensible para alguien de letras puras-), de ahí que esté encerrado en una especie de cámara acorazada que lo aísla de las ondas del exterior.Me colocan el secador gigante en la cabeza (ver vídeo) y me encierran en lo que bien podría ser la cámara frigorífica de una pescadería. Ahuyento el miedo a la soledad y a sentirme observado y me tranquilizo. Es la fase de 'resting'.Tal y como se ve en el cerebro que ilustra esta página, mi actividad mental está en máximos. El tope se representa en rojo y es el área de la percepción de uno mismo. Estoy divagando. Un peldaño más abajo está la parte representada en naranja. Es el territorio donde tomo decisiones, planifico y manejo la memoria. La superficie amarilla manda sobre el procesamiento viso-espacial. En palabras llanas: estoy imaginando.La voz de Nazareth me saca del sopor y me pide que arranque a meditar. Para afrontar la prueba, he pasado los últimos 10 días con una sesión matutina de 'mindfulness' de 15/20 minutos. Estaba muy fuera de forma y no me veía capaz de enfrentarme al experimento sin entrenar. Para romper el hielo cierro los ojos y dispongo las manos como si fuera un yogui. Comienzo a inhalar y exhalar y tiro de catálogo recuperando una técnica muy sencilla: Capturando la mente agitada. Cuento del uno al siete lentamente, luego del 1 al 14, del 1 al 21... Siempre en múltiplos de siete y manteniendo una respiración profunda, estomacal y consciente. Me lleno por completo y me vacío. Sin prisa. La única regla de oro es volver a empezar de cero si me equivoco de número o me descuento. Funciona, pero me cuesta entrar en materia. Los pensamientos van y vienen, pero me amigo con ellos y los dejo ir.De nuevo, la voz alegre de Nazareth me sacude. Es hora de pasar a la tercera fase. Gustavo, también físico de formación, entra en la cámara para la meditación guiada. Sigo sus instrucciones al pie de la letra con la misma seguridad que me brindaba durante el curso. Poco a poco, noto que gano en profundidad, aunque de vez en cuando necesito volver a centrarme. La segunda imagen muestra perfectamente cómo mi actividad cerebral va disminuyendo a toda velocidad. Queda iluminada una zona roja, la del control, la que me permite tirar de las riendas y volver a concentrarme. Al tiempo, mi pulso va cayendo poco a poco. Partía de 60 pulsaciones por minuto y me estabilicé en 54. Mi mente y mi corazón se están ralentizando. Están descansando. APACIGUAR LA MENTEEn el tramo final, Gustavo y yo meditamos al unísono, sin instrucciones ni contacto visual. El único esfuerzo es que él se ha adaptado a mi compás respiratorio. Aquí llegan los mejores resultados. Mi cerebro ha logrado apaciguarse. Como se ve en la última imagen mental, sólo hay una zona roja que indica mi voluntad de ejecución de un objetivo interno (meditar). El destello naranja es la toma de decisiones. En este punto, además de lucir un pulso bajo, mi agitación exterior ha caído en picado. En fase basal -descanso- se registraron movimientos durante el 66,6% del tiempo. Al final de la meditación, este porcentaje era del 24%. Estaba muy relajado.

MENTE APACIGUADA TRAS PRACTICAR EL 'MINDFULNESS'. La última imagen cerebral registra un acallamiento casi al completo. Sólo quedan activos los lugares que controlan la buena ejecución de la meditación a través de la autoobservación y los que mantienen la planificación -el dichoso futuro, que nos persigue-.
Los resultados del experimento no dejan ninguna duda sobre el acallamiento del cerebro, el relax alcanzado y la ralentización del pulso, pero encierran otra sorpresa. Como se ve en la gráfica, en la cuarta fase, mi corazón y el de Gustavo se acompasan. De algún modo, esta sincronía de las dinámicas cardíacas muestra que nuestros cuerpos y mentes acaban dialogando sin contacto visual ni instrucciones. Sin duda, otro de los grandes beneficiosdel 'mindfulness'.

JUAN FORNIELES
SERGIO ENRÍQUEZ

EL MUNDO

Enlace a la noticia http://www.elmundo.es/vida-sana/mente/2016/04/17/5710e63f468aebbf748b4613.html

Las emociones del ser humano siempre tienen una connotación social. Pero si la energía emocional se aplica al objeto tecnológico más consumido como el celular, es probable que las conductas sociales de los niños y adolescentes empiecen a sufrir alteraciones que terminan en el aislamiento y el vacío.  

Frente al uso abusivo de los celulares, se comienza a observar con frecuencia que las habilidades sociales de los niños y jóvenes están disminuyendo por la escasez de tiempo para la interacción y los vínculos.

Así, vemos que cada vez son más retraídos, se aíslan, se muestran egoístas y poco comunicativos, a pesar de tener habilidades y capacidades para el manejo del instrumental tecnológico disponible.

A todo esto, los padres parece que no logran advertir tales falencias, ya que confunden la habilidad en el manejo de los instrumentos digitales con las aptitudes emocionales de sus hijos.

Inversamente, cuando el uso del celular es moderado, la atención de los jóvenes se dirige a situaciones relacionadas con lo afectivo y con el despliegue de los vínculos sociales y familiares.

Es indudable que la moderación en el uso consciente del celular no conspira contra el comportamiento social ni impide acrecentar los vínculos y enriquecer la energía de los afectos a través de la interacción. 

Al respecto, se han llevado a cabo investigaciones con grupos de estudiantes que llegaron a mejorar sus vínculos emocionales después de pasar varios días sin utilizar celulares, en contraposición con otros grupos que, manteniendo la rutina del uso cotidiano del celular, manifestaron retraimiento frente a los demás.

La indiferencia y la frialdad afectiva conducen a la falta de registro de las señales emocionales del semejante y se manifiestan en una incapacidad para comprender y expresar las emociones propias y ajenas.


De allí la crisis psico-emocional de los adolescentes que, al no poder lograr conectarse con sus propias emociones, pierden la alegría y el entusiasmo frente al futuro y a las posibilidades para desplegar su propio talento.

La sustitución de la interacción social y de los afectos por la interacción con la imagen digital repercute negativamente en las emociones y el sujeto se vuelve retraído, indiferente y propenso al aislamiento y a la dispersión.

No se puede afirmar fehacientemente que el desarrollo emocional sea posible y tenga lugar en la vida de alguien que ha convertido la pantalla digital en su compañera incondicional y a la que le brinda lo mejor de su tiempo e intereses.

Por tal motivo, tanto los padres como los educadores deben tomar conciencia para adquirir la capacidad de comprensión de esta problemática social que afecta muy profundamente a la niñez y adolescencia.

Ello les permitirá resolver con creatividad y confianza una situación crítica que requiere urgentes cambios de conciencia y apertura mental.

La comunicación humana implica ejercer el contacto cara a cara. Pero si no practicamos la comunicación desplegando nuestra energía emocional y expresando nuestros afectos, seguramente caeríamos en la robotización de la vida.

Es tal la fantasía al respecto, que muchos están convencidos de que el inocente uso de los emoticones en las llamadas “charlas” digitales (chat) constituye la manera ideal de hacer amigos y ser queridos y aceptados por muchos que no todavía no han dado la cara.

Esta posición es una forma ilusoria de estar acompañados en un mundo que nos hace creer que el estar conectados por vía on line en medio de una multitud de desconocidos, es suficiente para no experimentar la soledad y el aburrimiento.

Publicado por NAXIO

Enlace:http://naxio.com.ar/el-uso-excesivo-del-celular-afecta-las-emociones-en-ninos-y-dolescentes#sthash.M4Y0dPvH.dpuf

 

Os ofrecemos un interesante artículo publicado en El Mundo en el que Victoria Cadarso nos da pautas, nos indica los pasos a seguir para alcanzar nuestros objetivos y no darnos por vencidos. Feliz Fin de Semana.

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Para muchos de nosotros, hablar de intuición entre dentro del mundo de la superchería, lo consideramos poco por no decir nada científico, pero si nos paramos a pensar, si nos  analizamos ¿Cuántas de nuestras decisiones las tomamos casi sin pensar, de un modo inconsciente?. Todos sabemos, y numerosos estudios científicos lo avalan, ante cualquier situación, nuestro inconsciente ya ha tomado una decisión fruto de su propia intuición incluso antes de que nuestro consciente le haya dado tiempo a empezar a sopesar, analizar, valorar la misma.

El funcionamiento humano está regido mayoritariamente por las emociones más que por la razón, y en ello el inconsciente utiliza las intuiciones. Lo cierto es que confiamos más en la “intuición” que en la inteligencia basada en el análisis y la lógica.

A todos nos ha pasado que de repente, en un momento dado, se nos “enciende la bombilla” y nos surge una idea, quizás incluso en el momento en el que estamos más relajados, en el que incluso no estamos pensando en nada. Esto no obedece al razonamiento a la lógica, sino que es fruto del inconsciente que manda a la consciencia, una sensación, una intuición.

Todo esto nos lleva a que las intuiciones surgen de nuestras experiencias, nuestro cerebro va almacenando durante toda la vida, los logros, los fracasos, las situaciones que se han producido, nuestras emociones, forjando nuestra personalidad incluso, todo ese almacenamiento se llama inconsciente y es nuestro yo más profundo, nuestra esencia, quienes somos.

El ser humano se encuentra todos los días con múltiples situaciones en las que se requiere una respuesta inmediata, en la que no podemos desde el consciente realizar un análisis lógico, valorando pros y contras, no podemos permitirnos ni ese tiempo ni ese esfuerzo, la intuición es la respuesta rápida que nos proporciona el cerebro en esas ocasiones. Son ideas que “sentimos” no que “pensamos” son fruto de las emociones y no del pensamiento racional. Este proceso está en todos los seres humanos, incluso en aquellos que creemos total y completamente racionales.

¿Es adecuado guiarnos por nuestras intuiciones?, ¿Acertamos cuando nada más conocer una persona tenemos un “juicio” sobre él, una valoración?, ¿Son las mismas adecuadas, justas, acertadas?, ¿Debemos seguir a nuestras corazonadas cuando tomamos decisiones?

Tan solo debemos saber que las mismas provienen de nuestro yo más profundo, de nuestro valores, están profundamente enraizadas con nuestras esencia, nuestra personalidad, lo que somos, surgen de nuestro cerebro para guiarnos, y nosotros somos los que decidimos si las seguimos o no. Las mejores intuiciones son fruto de nuestro momentos de relax, de nuestros momentos de paz interior, de conexión con nuestro verdadero yo, no de los momentos de estrés, preocupación, tensión, problemas, de emociones desbocadas.

Como decíamos nuestro inconsciente nos envía las intuiciones para guiarnos, para decidir si seguirlas o no, solo hay que saber escucharlas.

Cuando tenemos un nivel de autoexigencia elevada, le damos mucha importancia a la opinion que los demás tienen sobre nosotros, o su aprobación, tenemos problemas para expresar libremente nuestras emociones nos encontramos en un perfeccionismo que nos hace sufrir. Walter Riso ha hecho un compendio de errores frecuentes que nos hacen infelices. El objetivo es desaprender creencias irracionales que nos pueden perjudicar y ser más libres. Aprender a perder para vivir mejor y ser más realistas.

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¿Me veo o me siento viejo para hacer determinadas cosas, pese a que me apetecen, me ilusionan o me apasionan?, ¿Estoy jubilado y siempre he deseado estudiar una carrera o finalizar mis estudios, pero creo que a mi edad es ridículo?, ¿Me digo soy mayor, "se me ha pasado el arror?, ¿Esto ya no es para mí?. Entonces sufro de "edadismo", Elsa Punset nos da recetas, pequeñas "pildoras" cotidianas como ella las llama para mejorar nuestro bienestar emocional y para conocernos mejor.

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Ante una pregunta como ¿qué parte cambiarías de tu cuerpo? ¿Qué contestarías? ¿Se os ocurría decir alas o una cola de sirena? Hoy compartimos con vosotros este video que nos ilustra perfectamente como nacemos con una consciencia y aceptación de nosotros, de nuestra persona e identidad y como, las opiniones externas, las expectativas de los demás, las críticas, las opiniones, nos hacen desear ser otros, cambiarnos para complacer, para cumplir expectativas ajenas. Observad la diferencia entre las contestaciones de los adultos y de los niños y os sorprenderéis positivamente.

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La filósofa y divulgadora Elsa Punset explica cómo practicar esta rutina, a raíz de la publicación de «El libro de las pequeñas revoluciones». En el mismo nos ofrece más de doscientas pequeñas rutinas para cambiar a positivo tu vida laboral, familiar, y lo que es más importante, a tí mismo. Este no es libro para "devorar" sino para "degustar", para ir destilando en pequeñas dosis, interiorizando, aprehendiendo. Para elegir una de esas rutinas y aplicarla, recordarla durante todo el día, que sea un poco leitmotiv inspirador de tu jornada o como dice la autora, tu libro de cabecera, ese que dejas en la mesilla para dedicarle los últimos minutos del día. Pistas sencillas para la vida cotidiana.Sabemos que la mayor parte de nuestro tiempo vivimos en piloto automático, dice Elsa.

El cerebro está programado para sobrevivir. Esa y no otra es su prioridad, no le importa la calidad de tus relaciones, tu creatividad, no “piensa” para que te sientas mejor, Detecta y agranda los peligros, los malos recuerdos y prescinde de las cosas malas, es un detector e imán de lo malo, y lo atesora. Por eso es tan importante el activar y ejercitar desde pequeños el cerebro positivo, enseñar al mismo a focalizarse en los bueno, reprogramarlo.

 

 

 

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